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LOS PREMIOS NOBEL Y LOS CAMBIOS | Imprimir |

* Por el Dr. Alberto L. D’Andrea. Director de la Licenciatura en Biotecnología de la UADE.
Alfred B. Nobel  integró su creatividad química con  una especial habilidad para realizar grandes negocios.  Con sólo 30 años, en 1862, fundó una fábrica de nitroglicerina en Estocolmo. Tres años después otras dos y en 1867 descubrió la dinamita e introdujo una importante cantidad de establecimientos dedicados a esa industria en  toda Europa y los EEUU. Sus negocios le dieron una fortuna considerable. Al morir decidió dejar parte de ella para instituir el premio, que hoy lleva su nombre, destinado a quienes realicendesarrollos o invenciones tendientes a beneficiar a la humanidad.

Desde entonces muchos los temas premiados, fundamentalmente en química, medicina y física,  se anticipan a importantes emprendimientos económicos, en plazos  cada vez más cortos desde la premiación a su consolidación comercial.
Veamos un caso del pasado. Cesar Milstein y George Köhler  desarrollaron entre 1973 y 1975  los denominados anticuerpos monoclonales orientados a  la detección y curación de numerosas enfermedades. Por ello ganaron el Premio Nobel en 1984. En un comienzo, la comunidad científica, fue indiferente al tema. No obstante  ya en el año 1987, la venta de productos fabricados por esta tecnología, superó los 130 millones de dólares y  en 1990 pasaba los dos millones de dólares. En el año  2007, las ventas de anticuerpos monoclonales alcanzaron los 26.000 millones de dólares, y probablemente  supere los 50.000 millones de dólares en el 2013. Este tipo de anticuerpos dirigidos mayoritariamente al tratamiento del cáncer y la artritis, constituye hoy más del 25% de todos los productos terapéuticos en desarrollo para del mercado futuro.
Ahora un caso actual. No debiera pasarnos desapercibido el hecho de que los Premios Nobel de Medicina y Química, en el año 2006 estén orientados a una misma temática: el ARN de interferencia (ARNi). La información contenida en el ADN se transfiere al mARN (mensajero ARN) y fuera del núcleo, la información del mensajero se traduce en la formación de una proteína.
Identificada la proteína relacionada con una determinada enfermedad, bastará mediante proteómica conocer su composición, correlacionarla con el mARN de partida y  diseñar un ARNi de doble cadena con una parte de la secuencia de bases del ARN originario. Al unirse éste al mARN, lo bloqueará, impedirá la formación de la proteína y favorecerá su destrucción por hidrólisis. Una nueva forma de elaborar mediante biotecnología medicamentos específicos silenciando el producto del gen sin entrar en el genoma. Un novedoso y fabuloso negocio biofarmaceútico.
El hecho se repite nuevamente en el año 2009. Se premia en medicina a los  descubridores de los telómeros y de la telomerasa. La enzima (proteína)  telomerasa esta vinculada tanto al cáncer como al el secreto de la "juventud eterna". Al final de cada cromosoma existen secuencias de ADN denominadas  telómeros. Cuando se divide la célula pierde una pequeña parte de sus telómeros. Cuando la célula alcanza el límite L.  Hayflick de 50 divisiones, el telómero es sólo un minúsculo fragmento, la célula no puede dividirse más, alcanza la vejez y entra en declive comenzando la muerte de la celular. No obstante existen en la naturaleza células inmortales: las células cancerosas. Tienen la capacidad de duplicarse incesantemente, generación tras generación, con un número de divisiones prácticamente interminable. ¿Cuál es el secreto? La telomerasa. Cuando un fragmento del telómero se pierde a causa de una división celular, la telomerasa lo restituye evitando su  reducción y  haciendo a las células cancerígenas casi inmortales.
Esto lleva a dos líneas de investigación. Si luego de cada división celular se logra reparar el telómero por algún medio estaríamos en presencia de la primera terapia de rejuvenecimiento con base científica de la historia. De hecho esto  ya se logró  en cultivos celulares “in Vitro”.
Por la otra línea, si por algún motivo en los procesos cancerígenos se pudiera anular la producción local de telomerasa, las células cancerígenas dejarían de ser inmortales, se comportarían como las usuales perdiendo su supremacía a largo plazo.  Esto podría lograrse con lo desarrollado por los Premios Nobel 2006. A través de un ARNi específico bloqueante del ARN mensajero productor de  telomerasa. El proceso produce en el ribosoma, una verdadera fábrica de producción de proteínas. No por nada el Premio Nobel de Química 2009 se otorgó concordantemente al estudio detallado a nivel molecular de la producción proteica en los ribosomas. El tándem de Premios Nobel 2006 y 2009 en Química y en Medicina cierra el circuito del conocimiento necesario para incursionar desde el tratamiento altamente específico de enfermedades como el cáncer hasta para la posibilidad real del rejuvenecimiento celular,  proyectándonos a los bionegocios del futuro vinculados con la más anhelada quimera humana: la longevidad.
 
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